Cuando la escritura era importante… 

Hola, chica, ¿Cómo estás? 

Ya casi no te  reconozco. Hubo un tiempo que compartíamos ilusiones, sueños, realidades, amigos. Pero desde hace unos años tu figura y tus maneras, van difuminándose, y me pregunto, por qué, si éramos uña y carne, unidas en mente, sentimientos, nos gustaban las mismas cosas, sentíamos lo mismo, pero por raro que parezca, cada vez te reconozco menos o puede ser al contrario que eres tú la que ya no me reconoces a mi ¿Cómo nos pudo pasar? Si yo creía que éramos inseparables. Bueno si hago un esfuerzo, la sonrisa se dibuja en mi cara, cosa que desde hace años, cada vez es más difícil. Recuerdo una chica optimista, que se comía el mundo, que siempre estaba rodeada de gente, de amigos,  porque eras divertida, siempre intentando para quedar con tus amigos y si no se podía tu casa era un referente para improvisar una quedada o una fiesta improvisada. ¿Dónde vamos hoy? NO importaba el lugar, lo importante era quedar. Y yo también estaba entre esas amigas y era muy feliz a tu lado, viendo cómo crecían y siempre llevabas esa joven que no tenía un NO por respuesta, cuando de quedar con los amigos se trataba. Es verdad fuiste madurando, te cambiaste de domicilio muchas veces, incluso otros pueblos u otras islas, pero allá donde ibas dejabas huella con tu alegría y forma de ver la vida. Yo seguía contigo allá donde ibas, y de la misma manera que contagiabas a los demás con tu calidez y tu forma de ser, a mi también me contagiabas. Pero algo pasó que nos robó esa unión tan especial. Todavía recuerdo cada uno de esos momentos que vivimos juntas y unidas, aunque te casaste y te fuiste a vivir lejos, daba igual siempre juntas, siempre unidas, sintiendo el mismo corazón y soñando los mismos sueños. Pero vino un ladrón que nos robó todo eso. Es triste ver que ese ladrón nos haya separado tanto, porque me sigue teniendo secuestrada, y hoy por lo menos he podido escribir algo, no sé por qué, pero he sentido esa necesidad, hoy, no ayer, no sé si mañana, pero hoy recordándote, pensé en lo que me gustaba escribir, y también ese ladrón me ha quitado hasta la inspiración de las palabras que fluían de mi corazón y de mis sentimientos, escritos que emocionaba y alegregraban la vida de nuestros amigos. Hoy ya no escribo como ayer, no sé si tiene que ver con este secuestro al que estoy sometida hace años, a pesar de que el ladrón me deja escribir, tengo los medios para hacerlo, por lo menos en eso se ha portado bien, pero de qué sirven los medios si ya no tengo inspiración ni pensamientos que escribir. Como hoy me he acordado de ti, y lo bien que lo hacías por eso hoy he hecho un intento. Por favor, si un día lees esto, no lo hagas desde el punto de vista literario, porque la literatura es algo más sublime, más profunda, imaginativa y más perfecta. Todo me lo ha robado ese ladrón que te hablo, a veces intento ser como tú eras o revivir esas fuerzas con la que hacías todo, pero el ladrón me tiene atada y no me deja, a veces hasta me obliga a quedarme en cama por días, y no tengo fuerzas para luchar sino obedecer y esperar a que se le vaya el enfado. Cuando se le pasa, pues me deja hacer algunas cosas, como leer, estudiar, estas últimas todavía no ha logrado arrebatármelas, porque sigo siendo curiosa a rabiar, y menos mal que a veces me las permite hacer. Pero claro,  son cosas que puedo hacer desde casa, que es mi cárcel. Ya no vienen amigos como antes, tú apareces muy de vez en cuando, pero no te lo reprocho, me gustaría que aparecieras más, pero sé que el ladrón es el que no te deja, por mucho que tú o yo queramos. Bueno amiga del alma y del corazón, amiga de sentimientos y locura, quiero dejarte esta carta, para que la leas una y otra vez, para que sepas por qué nuestra amistad se vive desde la distancia del tiempo, pero al mismo tiempo quiero hoy, que me has animado a escribir que te quiero muchísimo, que desearía estar contigo pero este ladrón de fuerzas, de vitalidad, no me deja, y me ha dicho que puede que me restrinja más mi libertad actual incluso me ha amenazado con dejarme en la cama hasta el final de mis días. No quiero despedirme de ti, sin por lo menos presentarte a este vil, el señor, no se merece la mayúscula, porque tiene a mucha gente secuestrada igual que a mi, estoy hablando de la Miopatía Mitocondrial que en mi caso va unida a una Fatiga Crónica despiadada. Espero que nunca te lo encuentres, porque no tiene piedad, de niños, mujeres u hombres, una vez lo encuentras, ya has perdido,  porque te apresa sin piedad. 

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