Un monstruo viene a verme esta noche

Cuando muchos han leído el post, lo primero que les ha venido a la cabeza, es la película de la que se está hablando esta semana, con doce nominaciones a los Goya de este año, alzándose como la favorita de la academia española. 
Pero no, no voy a hablar de la película ni del libro en qué se inspiró, voy a hablar de otro monstruo, y que me visita continuamente, “la incomprensión”.
Es verdad que muchas veces, hemos hablado las personas que tenemos enfermos raras o invisibles de este monstruo, pero para las personas que todavía tienen dudas de esto les voy a explicar mi semana:
El sábado pasado, empiezo a encontrarme más mala que de costumbre, se empieza a manifestar todo tipo de dolores, y el más agudo, el espasmo esofágico. Analgésicos, cama, no dormir, quemor en toda la zona, y la medicación que no hacía efecto. Pensé, ya viene otra crisis de agotamiento, y me dije, no puede ser, si no he salido bien de la anterior, otra. 
El domingo empezó el agotamiento, y décimas de fiebre, síntomas normales en mi.
 El lunes, en la madrugada, la fiebre continuaba, pero hasta 38°, así que no le di importancia. Pero por la mañana, empecé a tener tos, y empezaron síntomas como de enfriamiento, así que por la tarde fui a la doctora de cabecera y me dijo lo mismo, un enfriamiento de la parte superior de las vías respiratorias, y que descansara, muchos líquidos y paracetamol para la fiebre. 
Me llamó mi madre, y me preguntó que cómo estaba, y le dije, pues con fiebre por un enfriamiento. Mi madre, preocupada, me dijo que me cuidara que habían muchas personas con gripe, y que estaba afectando bastante. Le dije que sí y que no se preocupara, que yo no estaba más fatigada que cuando estoy con el brote de mi enfermedad. 
Esa noche, pasé una noche fatal, no podía dormir. Porque empezó la tos, y cuando hacía fuerza para toser, el esófago parecía que se me iba a partir en dos.
El martes estaba peor, la fiebre había subido a 39°, entonces me dije, esto no es enfriamiento, es gripe (hacía muchísimo tiempo que no me daba, me vacuno todos los años, pero este no he llegado a tiempo para hacerlo, porque se adelantó). 
El martes me llama mi madre, y otra vez la misma conversación, pero esta vez le dije que estaba peor, por la fiebre y la tos. Enseguida se preocupó por si tenía de comer, si estaba comiendo bien. Le dije que no se preocupara que yo me las arreglaba. Una vecina, que es amiga de la familia  vino, y se llevó ropa para lavar. Mi madre, compró verduras y carne para hacerme un caldo. Otro amigo, me trajo algo de fruta y otras cosas. Mi hermano, me mandó varios WhatsApp para ver cómo estaba, igual que su mujer (mi cuñada, que quiero como una hermana). 
En la madrugada del martes al miércoles, ya empecé a tener pitidos y ronquidos en la respiración, aunque no espectoraba nada, la tos seca. A las cinco de la mañana, un dolor en el pecho me despertó de una vez, el esófago de nuevo y la quemazón como fuego.  Además,  me empezó a picar todo el cuerpo como si me estuvieran, pinchando con alfileres, sobre todo la espalda. Me levanté, caminaba desesperada por la casa, tomé el omeprazol antes de tiempo, además tomé un sobre de Almax, dos vasos de agua, calenté la infusión de orégano que tenía hecha, y parecía que nada daba resultado, hasta que por fin ya de día me dormí. Me despertó un frío, que presagiaba fiebre, y así fue, 39° otra vez, parecía que no iba a mejorar, así que tomé mi medicación habitual, tomé algo para desayunar y claro un paracetamol, y me acosté de nuevo a esperar que me hiciera efecto para volver al médico. 
Llamé a mi cuñada para ver si me podía llevar porque yo no era capaz de andar más de tres pasos seguidos. Al final, mi hermano es el que tenía el coche y el que me llevaría. 
En esto, ya me había llamado mi madre, que el caldo estaba hecho, a falta de que mi hermano lo fuera a buscar para llevarlo a casa. 
Me desperté como a las once de la mañana, la fiebre había cedido, así que me duché y me vestí para ir al médico. No esperé a mi hermano, el centro de salud está cerca de casa, y cuando hay que pedir un fuera de hora, en la ventanilla para que te dé el pase, puedes estar una hora, más o menos. Así fue, iba por el número cincuenta y yo tenía el setenta y ocho. Le puse un WhatsApp a mi hermano diciéndole que ya estaba allí y que fuera a dar conmigo, y así lo hizo. 
Cuando por fin, pude ver a la doctora, me dijo que tenía bronquitis, pero que por ahora no me prescribía antibióticos, hasta ver cómo progresaba, que si me los mandaba me iba a debilitar más. Que siguiera con las mismas recomendaciones, mucho líquido, descanso y paracetamol. Que si el viernes continuaba con fiebre que volviera, y entonces me prescribiría los antibióticos. 
Mi hermano me recogió y me llevó a casa. Mi cuñada que iba con él, me hizo unos recados que tenía pendiente, y marcharon a buscar a su hija al instituto. 
Por la tarde, me empecé a sentir mejor, mi hermano vino y me trajo el caldo, además vino acompañado de un amigo y estuvimos hablando un rato, y pasamos un ratito muy agradable. Se marcharon sobre las 19:20 de la tarde, y yo volví a la cama, me quedé dormida. Me desperté como a las 21:00 h, cené con el caldo y fruta, me tomé los medicamentos y me acosté de nuevo. Por fin, dormí un buen rato y descansé. 
Ayer jueves, fue un dormitar todo el día, me despertaba nada más a ratitos y me volvía a dormir otro rato, sin fiebre, todo ese día y mejorando por fin.
Creo que cuando lean esto, dirán, una historia de lo más normal, no hay nada extraño ni de “monstruo”, ¿incomprensión? ¿dónde? 
Estos días de gripes, no se diferencian en nada, a cuando estoy con un brote, fiebre, espasmos esofágicos, reflujo gástrico, dolor generalizado en todos los músculos, calambres en los pies, mucha sensibilidad en la piel que a veces hasta la sábana que me roce en algunos lugares no lo aguanto y la “fatiga”. 
Solo que la gripe tiene unos efectos visibles, y cuando estoy con un brote nadie ve el dolor, por mucho que yo diga y explique. 
Una simple gripe, movilizó a bastantes personas en tres días. Llevo con un brote de cuatro meses, y la gente me manda al psiquiatra porque dicen que tengo que tener una depresión, porque apenas estoy saliendo de casa. Cuando estoy un poco mejor, o a mi me lo parece, hago un gran esfuerzo y voy a hacer recados que tengo pendientes, sobre todo arreglar citas de médicos que no he podido ir, porque no he tenido quien me lleve. Citas con el psicólogo que he tenido que cancelar dos veces por lo mismo,y estos solo son unos ejemplos de lo que es la vida de las personas con enfermedades raras, “todas las noches, un monstruo nos viene a visitar”, todos los días nos enfrentamos a la incomprensión. 
Decir, que estoy bien, que esto que ha pasado esta semana no me ha afectado de manera negativa, ni estoy molesta con mi familia ni con mis amigos, les agradezco mucho lo que han fecho estos días por mi. Solo es que se han dado unas circunstancias, que le hacen a una pensar, y sólo he hecho eso exponer esos pensamientos, sin ánimo de crítica, sino desde la serenidad que estos días que tengo, ya que no tengo que preocuparme por nada porque las necesidades básicas están cubiertas. Así que en realidad han sido unos días de vacaciones para mi, ya tocaba. 

#FFpaciente #incomprensión #sentimientos #monstruo #noche 

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